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42 |
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Periodista |
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$42,000 al año |
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$10,000 en un plan de jubilación 401(k);
$4,000 en una cuenta de ahorros |
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Lesiones cerebrales que indican esclerosis múltiple (EM) |
A los 42 años, Mike había estado trabajando arduamente como un escritor técnico independiente por más de 10 años. Escribir manuales de instrucciones no era un trabajo fascinante pero le servía para pagar sus cuentas. En realidad, le apasionaba el béisbol y soñaba con convertirse en un escritor de deportes. Cuando leía la sección deportiva del periódico local, Mike hasta escribía notas con un marcador rojo Sharpie en los márgenes si a él le gustaba algo o no, tal como el editor del periódico de su universidad solía hacerlo. Siempre se quedaba pensando "el que persevera alcanza."
Entonces, un día decidió demostrarse que en realidad podía superarse. Después de años de quejarse de su trabajo, abandonó la escritura técnica y aceptó un puesto en un periódico comunitario, el tipo de publicación que ponía fotos de mascotas perdidas. Aunque esto representó un importante recorte de su salario, debía empezar por algo. Mike pensó que podría hacerlo porque no estaba casado ni tenía hijos que dependieran de él. Al menos, su nuevo trabajo en periodismo le ofrecía beneficios médicos, algo que en su vida como trabajador autónomo no tenía.
Escribió todas las historias que sus editores le pidieron que relatara: partidos de jockey, lacrosse y fútbol americano de alumnos de bachillerato. Por primera vez en mucho tiempo, se divertía en el trabajo. A los nueve meses de trabajar allí, recibió la gran noticia: un diario cercano le ofreció un puesto como periodista deportivo para cubrir las grandes ligas, es decir, a sus amados Dodgers. Por supuesto, Mike aceptó el puesto enseguida y dio a su patrón un aviso de renuncia de dos semanas.
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| Una pérdida de sensibilidad física persistente en su lado izquierdo hizo que Mike tuviera que consultar al médico. | |
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Luego, una pérdida de sensibilidad física persistente en su lado izquierdo hizo que Mike tuviera que consultar al médico. Necesitaba verlo mientras aún tenía la cobertura del plan de seguro médico del que sería su pronto su patrón previo. El doctor no le dio buenas noticias. Los exámenes revelaron que Mike tenía lesiones cerebrales, un indicio temprano de que padecía esclerosis múltiple (EM), el cual es un trastorno neurológico que debilita gradualmente el cerebro y hace que las personas tiemblen y pierdan su movilidad.
El doctor le dio esperanzas a Mike porque no pensó que su afección se agravaría a tal grado que el escritor tuviera que dejar de trabajar en un futuro cercano. Sin embargo, el diagnóstico no era prometedor. Mike se iba a encontrar pronto entre trabajos y planes médicos. Alguna vez, Mike había escuchado que las "afecciones preexistentes" podrían no estar cubiertas al inscribirse en un nuevo plan médico y su diagnóstico de EM parecía ser una de éstas. Sus amigos y su familia no tranquilizaron sus temores. "Hasta donde yo sé", le advirtió su tío, "tendrás problemas para conseguir una cobertura médica ahora".
Justo cuando iba a empezar un fascinante trabajo nuevo, se interponía esto en sus planes. No sólo Mike enfrentaba una afección que alteraría su vida entera y mellaría su impacto en el campo deportivo, sino que también tenía ahora que preocuparse sobre si tendría cobertura médica. Con el salario de un periodista, él sabía que no podría pagar los costos médicos por sí mismo cuando las cosas empeoraran.
En teoría, Mike podría haber llamado al representante de recursos humanos de su nuevo trabajo y hacerle todo tipo de preguntas sobre su cobertura. Pero, ¿qué le iba a decir? "Este… me acaban de dar el diagnóstico que tengo esta horrible enfermedad que me podría dejar discapacitado en cualquier momento. ¿Me podría informar sobre mis derechos?" ¡Ay! No, eso no sonaba nada atractivo.
Mike estaba desesperado. Llamó a un trabajador social pensando que esta persona podría servirle mientras tanto cómo un experto en cobertura médica, pero esta persona sólo podía responder las preguntas de las personas que califican para los programas de cobertura médica pública, como Medi-Cal.
Necesitaba a un experto neutral que le explicara las opciones que tenía para una cobertura médica privada en este apuro. Aunque la trabajadora social no le pudo ayudar directamente, ella le hizo una sugerencia útil para que encontrara a ese experto neutral: que se tratara de contactar con un planificador de beneficios por medio de un centro local para una vida independiente, un lugar que ayuda a la comunidad de discapacitados. Los planificadores de beneficios ayudan a las personas discapacitadas a acceder a todo tipo de distintos beneficios, entre ellos la cobertura médica.
Mike buscó en la Red por Google su centro local para una vida independiente y llamó por teléfono. El personal del centro lo contactó por medio de un planificador de beneficios, llamado Ralph, quien se reunió con Mike unos días más tarde. Ralph evaluó la situación de Mike y no pareció alarmado (para su alivio). De hecho, Ralph le informó que tenía lo que los planes de salud consideraban una afección preexistente que podría afectar su cobertura médica. "La buena noticia", dijo Ralph para tranquilizar a Mike, "es que podemos asegurarnos de que su nuevo plan de salud cubra su esclerosis múltiple".